noviembre 24, 2020

Jugando con mi hijo uno de sus amigos se me acerca y me dice: ¿Tú no tienes tatuajes? me he fijado y eres de los pocos papás que no tienen tatuajes. ¿Por qué?

Como le respondes a un niño sabiendo que su padre los tiene, bueno, pues son modas, y yo no creo en este tipo de modas, nunca me gustaron, pero hay que respetar el gusto de todos.

Su segunda pregunta. A mi tampoco me gustan, pero si mi papá los tienes, ¿Yo tengo que tenerlos?

Mi respuesta: tú tienes que hacer lo que realmente te gusta, si te gusta lo haces y sino, no. Tenemos que hacer las cosas que realmente nos gusta, no por modas pasajeras.

Con esto se me ocurrió escribir sobre el lavado mental que está teniendo la sociedad, aprovechando lo que nos está sucediendo con el virus Chino del Covid19.

El confinamiento ha provocado que se rompan los lazos entre las relaciones sociales, el jugar al fútbol con los amigos en el parque, andar libremente, correr, conocer gente, etc. Se ha acortado nuestras libertades, somos esclavos de un bozal que nos impide ser libres, de poder hacer lo que queramos, tenemos toque de queda, restricciones día sí y día también, todo por nuestra salud, y como no queremos enfermar ni que lo hagan nuestros seres queridos pues cumplimos lo que nos mandan.

Somos juzgados por la policía del balcón, cuando niños con autismo eran señalados por salir a pasear como si fuesen criminales, padres que tenían que escuchar auténticas burradas hacia ellos y a sus hijos.

¿Nos están lavando el cerebro?

Te lo preguntas y te fijas que la televisión está manipulada, dicen lo que los gobernantes de turno quieren, programas basura son líderes de audiencia, con riñas continúas, con un tema que dura semanas. Canciones de reggetón que no dicen nada, contenidos super machistas, que averguenzan a los verdaderos músicos, que han estudiado años y años, que son auténticos profesionales y ven como un tipo que no sabe lo que es una armonía, con 2 acordes hacen basura, que están en todas las emisoras, lavando los cerebros de los jóvenes.

El famoso TIK TOK donde tienen a los jóvenes entretenidos a no hacer nada, solo a perder el tiempo, un valioso tiempo, donde deberían estar pensando en su formación, en su futuro, en un presente negro y un futuro más aún.

Una cultura cada vez más empobrecida, atrás quedan las canciones de ROCK, donde los jóvenes protestaban lo que les inquietaban, lo que les molestaban, jóvenes que querían cambiar el mundo y algunos lo consiguieron. Echo de menos a los Deep Purple, Manic Street Preachers, U2, Bob Dylan, Bob Marley, Sex pistols, Greenday entre otros.

Ahora es cuando más información dispone la juventud y es cuando más desinformada está, fake news, continúos bulos, para desautorizar la información que se maneja en las redes, en internet. Eso nos ha enseñado que no podemos creernos lo primero que vemos y que hay que contrastar la información.

El cine ha bajado en calidad, nos cuesta encontrar películas buenas, en cambio ha mejorado las series, quizá por que se busca mantener a los usuarios enganchados a plataformas de pago y así más tiempo dura el negocio.

Es difícil echar un vistazo en la calle y no ver a la gente hipnotizada a los smarphones, juegos, tik tok, vídeos virales, whatsapp, miles de cosas que nos distraen que tranta de que no pensemos que veamos pasar el tiempo, adormecidos, sin alzar la voz, como corderitos somos rebaño para que los pastores hagan con nosotros lo que quieran.

Ahora nos toca una vacuna que se ha creado en tiempo record, sin saber que efectos secundarios puedan provocar a la humanidad, se habla de vacunación en masa, haremos lo que diga el pastor, hasta que alguna oveja negra haga despertar el rebaño.

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