Lágrimas Empapan La Bombonera

Lágrimas Empapan La Bombonera

 

Domingo mágico para la Superliga Argentina, la bombonera se hizo arena de gladiadores para presentar el clásico del futbol albiceleste. La fuerte expectativa por parte de los fanáticos del Boca se sentía en la tribuna, en la cual solo se podía apreciar una ola de color azul y amarillo gritando por el equipo popular de la ciudad de Buenos Aires. Por otro lado los fans del equipo millonario de la entidad también se hacia presente.

Jugadores y cuerpo técnico salieron a la cancha con mucha ansiedad, pero el ambiente era una verdadera fiesta que también le puso un toque picante e interesante. En las estadísticas, el equipo local no perdía en casa desde el mes de Abril. Mientras que el millonario llegaba invicto al terreno de juego.

Al inicio de los primeros cuarenta y cinco minutos, pitados por el árbitro Mauro Vigliano, se tornó un partido de mucho roce en el medio del campo. Los pilares de la contención de ambos equipos se hicieron dueños en el transcurso de los primeros minutos. Sin embargo los locales retenían más la esférica y tenían más salidas, aprovechando los espacios que River dejaba en la cancha.

Sin embargo el equipo millonario contaba con las grandes labores de su torre defensiva, Jonathan Maidana, que cortaba todo y no dejaba que Boca Juniors preocupara la portería de Franco Armani.

En el minuto quince del partido una jugada por la banda derecha hizo que la saga central del equipo local tuviera un mal despeje, el cual fue aprovechado por Gonzalo Martínez, mejor conocido como el Piti, mandando a guardar la esférica dentro de la red batiendo los tres palos cuidados por Agustín Rossi, con una volea que terminó en locura para la hinchada del millonario, y en tristeza y desesperación para la afición local.

Un balde de agua fría, batacazo en la bombonera, el equipo dirigido por Schelotto no lo podía creer porque todo iba bien, hasta las transiciones en la media y en el ataque del equipo eran positivas, pero un error defensivo empezó a marcar la diferencia.

River Plate empezó agarrar confianza debido a la superioridad en la pizarra que habían obtenido y su mejor jugador, el autor del gol, se empezaba hacer dueño y señor del partido. Todo balón que Martínez agarraba en la zona de creación hacia que los locales se replegaran encerrándose en su área. Una jugada espectacular que tuvo como protagonista un caño en el medio del campo hizo que Wilmar Barrios, pilar de la zona de contención del Boca Juniors derribara fuertemente a Martínez quedando tendido en el césped del terreno de juego.

Minutos después la estrella del equipo millonario no pudo ofrecer más y salió en sustitución del jugador colombiano Juan Fernando Quintero. El tiempo corría y los dirigidos por Schelotto abrían bandas, los laterales y los dos extremos se mostraban al ataque intentando propiciar centros con peligro pero la saga de los dirigidos por Gallardo se mantenía firme y organizada.
Al finalizar los primeros cuarenta y cinco minutos del partido se sentía un ambiente tenso en la bombonera por el gran clásico que estos dos grandes equipos le mostraban a su ciudad, un partido muy físico y muy trabado.

Al salir de los vestuarios para continuar los segundos cuarenta y cinco minutos se observaba un cambio de actitud del equipo local, parecía que iban a darlo todo para cambiar el marcador.

En los primeros minutos del segundo tiempo Boca Juniors abría sus bandas con el talento de Cristian Pavón y la rapidez de Nahitan Nandez. Parecía otro equipo que iban ganando cada vez más posesión de balón y comodidad en la cancha. Sin embargo el juego físico seguía siendo protagonista en la capital Argentina. Era una batalla por algo más que un partido de fútbol, era una batalla por demostrar quien estaba mejor futbolísticamente y tácticamente en la ciudad.

La infinidad de desbordes por parte de Pavón y de Nandez no fueron de mayor preocupación para los tres palos defendidos por Franco Armani. El goleador del equipo local, Darío Benedetto se intentaba colar por la saga defensiva de los millonarios pero Maidana y Pinola se mantenían firmes en la marca, aunque el tatuado del equipo de Schelotto en varias ocasiones probo al guardameta Armani, este se mostró muy seguro en la defensa de la red.

Al pasar los minutos de juego la ansiedad y la preocupación debido a que no caía el gol le jugaba una mala pasada a Guillermo Barros Schelotto, el cual hizo un cambio táctico buscando más ataque y más salida del equipo, sacando a Leonardo Jara, lateral derecho del equipo local e incorporando a un volante ofensivo como es Edwin Cardona.

Después que el jugador Colombiano entro al terreno de juego llovían centros buscando a Benedetto, pero la saga central mantenía su seguridad y no dejaba pasar nada. Sin embargo, Boca todavía no se daba por muerto y lo seguía intentando.

Faltando veinticinco minutos para finalizar el compromiso el desgaste en el equipo visitante estaba pasando factura debido a la gran labor defensiva que habían mantenido desde que marcaron la diferencia en el marcador, por eso Gallardo sacó a su delantero de mayor jerarquía, Lucas Pratto, el cual tuvo un partido para el olvido, porque no causo ningún tipo de molestias a la saga defensiva local. Poniendo como sustituto a Nacho Scoco, un cambio netamente posicional.

El cual se hizo protagonista tras marcar el segundo gol y sentenciar el partido en el campo de sus archirrivales. Tras una salida en velocidad por la banda de Ezequiel Palacios quien sirvió el balón para una gran labor de pivote de Juan Fernando Quintero, quien con un toque sutil le dejo la esférica perfecta para lanzar un verdadero trallazo contra la red de Agustin Rossi.

Lagrimas, desaliento y mucha tristeza se hacían notar en las gradas de la bombonera por parte de la hinchada local. Por otro lado gritos de alegría y euforia por los visitantes tras un partido de ensueño que los mantenía invictos en la liga. Sin embargo en el tiempo suplementario añadido por el colegiado dos cabezazos, uno de el central Carlos Izquierdoz y otro del lateral izquierdo Emmanuel Mas hicieron que quedara como héroe Franco Armani volando con dos paradas espectaculares haciéndose imbatible en la red.

Boca Juniors contra River Plate, una lucha de gigantes en el fútbol argentino, una batalla campal por lo que sentimentalmente se juega cada vez que se ven la cara, el plato fuerte de la carta del fútbol albiceleste tiene un único ganador que se mantiene invicto en el torneo y es el equipo millonario de Marcelo Gallardo quien con mucha contundencia finalizo el clásico dos goles por cero contra Boca juniors.

Foto: Betfair

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